jueves, 4 de mayo de 2017

ESCUCHO LADRIDOS DE PERRO A LA DISTANCIA

Aún no resuelvo un enigma.
Ese de... de la gente.
Nadie me conoce, pero todos me sospechan.
Nadie lo sabe,
pero
alguien lo entiende.
Esa maravilla
cuando hablo sobre la cruz del sur
allá arriba, en el cielo azul marino cubierto
por las nubes de leña,
de astillas secas,
del calor de la casa
ese calor de la familia
que sería muy bonito
si no estuvieran mirando la puta tele
de nosotros,
             pobres
                      que somos.

Yo estoy lejos y no siento
( por más que quiera no siento )
porque la pena no existe,
porque no se ha muerto nadie hace ya
mucho tiempo
y eso es bueno
y yo soy bueno
y vos sos bueno
y de pronto todos somos buenos:
el buen padre,
la buena madre,
el buen hijo,
el ingeniero,
el profesor,
la hija linda,
la abogada,
la médico.

Entonces resulta que somos bestias
que nos encasillamos "como bestias", decimos
y es que nos vestimos de bestias.
Sácate esa corbata de hueón,
sácate esa ropa de pendejo,
sácate la chucha
porque la vida es corta
y no vale nada,
porque ahora entendí,
porque somos gente y nos comportamos
como gente
y nos olvidamos
que en verdad somos animales
y que solo los animales
pueden ser buenos
y que solo la bestia
puede ser buena.

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