miércoles, 29 de abril de 2015

El absoluto espacio que se abría durante la caída



2. El absoluto espacio que se abría durante la caída


Todavía recuerdo el absoluto espacio que se abría durante la caída. Según dicen, al morir nos volvemos energía y esa energía en la que nos transformamos viaja a través del tiempo y el espacio dentro de una dimensión en la cual no existe ni el tiempo ni el espacio. De un momento a otro somos dos o soy dos de una vez. O quizás los que somos dos, de pronto, somos uno
La visión se convertía en absolución mientras yo me volvía hacia uno y otro lado, flotando en algo tan frío como el agua y tan leve como el viento. Mi boca daba gritos que cruzaban, no sin dificultad, toda la eternidad que existía entre yo el espacio que se abría durante la caída. 
Recordé a mi padre.
Recordé a mi padre porque él nunca existió y se aparecía en mi vida, casi como las nubes en los días de sol, de forma esporádica y fútil. ¿Quién dijo que era necesario ser amado para sentir eso que llaman amor? Quizá tales preguntas se han vuelto un repertorio continuo que vuelvo a repetir, una y otra vez, frente a un espejo que desconozco. El espacio me hablaba mediante recuerdos de niñez: "no olvides el olvido ni olvides el dolor", gritaba a mi lado, "no vuelques tus miradas presas del fulgor". No comprendía salvo cuando aparecía la visión de mi padre, obviamente junto al odio y junto a la búsqueda de esa imperfección de la niñez que a veces llamamos, románticamente, infancia.
A ratos venían sensaciones inexistentes. Jamás había sentido mi corazón latiendo a través de mi garganta. Supe que aquel sentimiento era lo que conocemos como angustia. Luego sentí mis manos tomando mis antebrazos. Algo me dijo que aquello es lo que conocemos como nostalgia, de los tiempos idos o de los vacíos entendibles. Yo no digo que las culpas hayan sido difíciles ni digo que la comprensión de mis objetivos esté volteada. La razón empezaba a dar sus últimos saltos, al igual que un pescado cuando es sacado del mar para echarlo sobre una malla.
Qué puede hacer el hombre que se pierde en la cordura frente a su semejante que se perdió en la locura, que a su vez se hace las mismas preguntas, llegando a respuesta igualmente erróneas. La absolución de la escena, de ese lugar intermitente dentro de una mente que recuerda, a base de espasmos, lugares escondidos de su vida, vuelca todo rencor o sentimiento de culpa absorbido por la mente como si esta fuese tan esquiva como la infamia de su propia existencia. Desde ese punto de vista, me encontré absorto sobre una nube de preguntas y de momentos que difícilmente volverán a la mía esta realidad tan insondable. 

[Desde la lejanía y la desesperación, 2015]

jueves, 23 de abril de 2015

Más que humor


Esto es sobre
nadie en particular.

(Brian Molko)


Ahora toma tus cosas
para reemplazarlas.
Y ponme
en el suelo
justo en ese momento en que
empieza a sonar
la distorsión de los sintetizadores
(Track 14, M. Callado)


La profundidad del placebo
dependía del viaje que emprendiera.
Cambio en la rutina desconcertante
frente a una Tierra
que olvidaba los sentidos
de la mujer y el hombre
que se abrazan,
del hombre y el hombre
que se besan,
de la mujer y la mujer
que de la mano se tomaban.

Eso que tú quieres y que saboreas
que se viene hasta donde yo lo encuentro,
el ahora que intercambio
por los tropiezos al abismo.

Mírame a los ojos
y di aquello de nuevo.

Ante la expectativa del mundo
de la vestimenta de payaso,
de profesor,
de joven o estudiante,
con la ropa de policía,
con la ropa de veinteañero,
con el disfraz de ladrón,
es que nos levantamos de una perra vez,
sin pensar,
sin embargo,
en aquello que nadie más volvía a dibujar:
      las crecientes uñas del asesino de las murallas,
      del marcador de cadáveres en una muralla de cancha de Tierra.

Comprende que esta noche
es la noche
en que tú y yo
nos convertimos en el final.
Lo he intentado,
Natura
lo sabe,
de verdad lo he intentado.

No encuentro lo perdido
atrás de los estantes,
en el templo de los cuellos doblados,
en busca de opciones
que bañen sus cuerpos
con sentidos de catarsis.
Un magnetismo que los lleva
a la cima de su confianza.

Yo lo necesito,
sí,
esto que tú y yo tenemos.
Por favor no respires
mi amor,
entiende.
Cuando "el nunca más" se siente mal
y las piedras rompen
mi corazón.

Cuando algo vuela en la oscuridad por
mi corazón.
Entonces yo vivo,
esto que tenemos.
Por favor no grites,
mi amor,
entiende.

Entiende,
entiende lo profundo de mi cuerpo,
el abismo de las caídas que he tenido.
Entiende,
entiende
que el tiempo que pasa
me pone enfermo de esperar.
Entiende
que no puedo decirte que he perdido
mi camino.
Entiende,
que no duraré
un día más.

Algo se está interponiendo
en el camino entre tú y yo.
Ayúdame a encontrarlo
pues yo no lo veo.
Es el primer día del sinsentido feliz,
aunque estemos atrapados en las circunstancias
donde tú me llevas a casa
borracho
y me mantienes a salvo
del calor;
cuando estás llevándome a casa
borracho
y me preguntas por otras oportunidades a futuro,
oportunidades que bebí en medio de una inconciencia
muy parecida a la que sentí en esa época
en que empezamos la vida tranquila;
sin tu silueta
llevándome a casa,
manteniéndome a salvo
de mi hogar.

Entonces me voy
de esto que tenemos.
Por favor no pidas
que vuelva,
mi amor,
entiéndelo.

Suena un sonido bajo,
que provoca un grito
im pa ra ble
hasta el lugar entre las montañas
del Olivar.
En mi tiempo, así como despertabas,
así morías y desaparecías entre las verdades,
pensando en ambos.
Al final de la noche
descubiertos
como si mintiera dentro tuyo
con la transpiración a fuego.
Dime hasta dónde llego
para poder encontrar
la profundidad perfecta
echándome al suelo,
en unos brazos
que no significan nada
para mí,
perdiendo la cabeza en la maravilla.

Más que humor
o un ángel caído,
un golpe
que no puedes sentir todavía.
Tu toque,
ese que no puedo negar,
que envía a los animales a sus corrales.
Tú eres demasiado compasiva.

Knockéame a los pies
del recuerdo que tengo
de una llanura por la que corrí
hasta los tubos de basura
que corrían abajo de la ciudad.

Hasta llegar
al
fin.

Sabes que estoy agradecido,
que lo aprecio,
pero la verdad es que me estoy cayendo
y no encuentro la forma de tomar tus manos
y llevarte conmigo,
cómo insultarte para que me persigas en la caída,
cómo escupirte hacia el cielo y lograr tu comprensión.

       Oh, Dios sabe,
lo sé,
Dios sabe
cuánto espero la bajada del Universo,
que tomando de su boca
a Tierra
la bese y haga crecer,
llegando a algún otro
nivel de verdad.
Por eso que ocurre todo esto
todo este ahora
y ese era el entonces.
Esta noche empezaré desde el final.
       Oh, yo lo he intentado,
Dios lo sabe,
lo he intentado.
Que no hay nada que puedas hacer
para cambiar mi mente.
       Y lo he intentado,
Dios sabe,
que lo he intentado.
Incluso cuando se abre el sonido del frenesí
y nadie más abre las puertas para oírnos llorar,
sin cometer errores que nos manden lejos,
sin cometer
errores
antes de llegar
al
final.

domingo, 19 de abril de 2015

¡ QUÉ ALBA TRAS CASCADAS !





Quiero que se pelee
por la tumba
de mi hombre perdido.
Quiero que algún día
se pelee
por la sombra de mi falso perdido.

Quiero que la distancia de los cielos
y las luces
y los hombres y mujeres
se vuelvan hacia el mismo lado y hablen
con furia y energía
con verdad y mentira
hacia los cielos y no olviden
entre ellos
la sangre ya perdida.

Que de la fibra comprensión
de expresiones infantiles
volátiles como el humo,
perdidas como tú misma
que leíste mis escritos
un quince de abril
a mitad del día
y aprendiste que mi corazón estaba perdido y era frágil
que era como tú,
que era frágil;
que caminaba por el mundo,
que era frágil;
que volvía las miradas,
que era falso,
que era vivo y era en vano
que faltaba y que sobraba,
que volvía
y demoraba.

Y ante la pena inútil de  tu vida
que deambula y se perfila
entre nidos y miradas
( iguales a las mías las miradas ),
con cuidado y ¡qué tranquilas!
que era un tiempo de embusteros
de falsos malheridos
deambulando por las faldas
de los cerros
esperando
de la noche
la caída
muchedumbre y alma falsa.

sábado, 18 de abril de 2015

SUPRAFECCIÓN



EN EL INSTANTE DE LAS SOMBRAS
ANTE LA LUNA
DESCUBIERTA

Y con impactos de los fuegos
sobre un río
a mitad
de la comuna.

El rechinar de
la "taste of love"
en rima endecasílaba
vibrando y socavando
la voz pasiva de la siguiente coordinada.

En el instante de las sombras
ante la luna
descubierta,
se habita el pueblo de lo humano
y lo divino,
y se contagia la fauna
y el espectáculo comienza.

Y con el impacto de fuego
sobre un río
a mitad
de la comuna,
en el instante de las sombras
ante la luna
descubierta...

Y que la vida sea
tu propia
Casa Usher.