lunes, 22 de septiembre de 2014

Classic

Estuve reescribiendo hasta el final.
Estuve mirando por la ventana con un cigarro en las manos mientras alguien se movía a mis espaldas y me tocaba los hombros intentando acariciarme sin que yo la tomase en cuenta. Estaba pensando. Yo era tan niño, era un niño de veinticinco años, que desconocía tanto del mundo.
Estuve reescribiendo hasta el final, sin mentir en ninguna línea, pensando la forma de lanzar cada palabra encima de una hoja que nunca me importó. Pagaban bien, podía ocultar un poco la realidad, podía estar al borde del engaño sin jamás decir una mentira. Entonces las cosas funcionaban diferente: ¿Cómo era posible que algunas situaciones ocurrieran tan rápido? De un momento a otros nos vimos sumergidos, tú y yo y mi pelo largo peinado hacia atrás. A veces pienso que las estrellas que se movían tan lejos me podían hacer sentir tranquilo: "Alguien más debe estar tranquilo por ahí".
Era el precio de la soledad. La impaciencia debía jugar su parte: "¿Dónde estamos realmente?".
Creo que un hombre pasó volando allá en la lejanía. Parece que he perdido un par de cosas mientras me movía de un lado a otro. En qué momento empezamos a avanzar. Creo que justo ahí cuando me levanté, cuando caminé hacia el living y miré por la ventana. El departamento se veía tan frío cuando levanté la vista. La risa, el olvido.

Estuve reescribiendo hasta el final de la obra.